Los Dulces Treinta #1

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En una casa pequeña por el distrito de Jesús María en Lima, un grupo de amigos celebraba el cumpleaños de Daniel. Faltaban pocos minutos para que sea la media noche. Los humores estaban alterados por toda la cerveza que habían consumido. Toxic de Britney Spears sonaba en los parlantes y cualquiera podría deducir que los vecinos estaban odiándolos en ese preciso momento. Daniel, Juan, Carlos, Martín y Luis estaban bailando al ritmo de la música. La fiesta iba de lo más divertida; quizá demasiado para Daniel que ese día cumplía treinta años. Era el comienzo de una nueva década para él.

Cuando la canción que todos estaban bailando terminó, Daniel, Martín y Luis se sentaron en el sofá. Carlos fue a la cocina para sacar una cerveza y Juan corrió hacia el baño como si no hubiera un mañana. Martín se secaba todo el sudor que le había brotado en la frente por la intensa coreografía que habían estado haciendo con los demás. Luis se reía del sudor de Martín e hizo un broma sobre como Martín, seguramente, sudaba cuando tenía sexo. Daniel ignoró la broma por completo porque se había perdido en su conciencia. Estaba al costado del equipo de sonido. Pensando en nada, aparentemente.

—¿Qué fue, Daniel? —preguntó Luis — El shock de los treinta te llegó, ¿verdad?

—No, no es eso —respondió Daniel entre risas nerviosas —. No creo que sea un shock. Lo que pasa es que me puse a pensar en qué pasará luego de los treinta. Siempre me imaginaba este día, pero nunca pensé en lo que iba a pasar después. No sé qué rumbo tomar, qué nuevas metas trazarme. No entiendo por qué me siento así. ¿Es raro que sienta como si este fuera mi último día sobre la tierra?

—Ay, no jodas. Todo va a seguir igual —dijo Martín —. No te pongas todo depresivo porque la edad es solo un número al que estamos ligados para hacernos saber que el tiempo es real. Tú vas a seguir siendo el mismo. Quizá hasta te haga bien cumplir treinta. No dejes que esos pensamientos te arruinen la celebración. Nos estamos divirtiendo, así que no nos cagues la fiesta.

—Tenés razón. Pero no me echés la culpa. Vos ya llegarás a mi edad y quizá te vea así de pensativo. Ya te veo lloriqueando porque no querés ser vieja.

—¡JA! Eso lo hago siempre. No es una bonita sensación.

That’s what she said! —dijo Luis.

Daniel y Martín estallaron en risas. Luis siempre fue un chico que le buscaba el doble sentido a todo. Desde la comida hasta la muerte, él siempre encontraba la forma de hacerte soltar una carcajada. Cuando Martín y Daniel dejaron de reírse, una canción de Isabel Pantoja empezó a sonar.

—¡Perdona si te hago llorar! —cantó Carlos saliendo de la cocina —¡Perdona si te hago sufrir!

—¡Pero es que no está en mis manos! —cantó Juan casi gritando mientras cerraba la puerta del baño — ¡Me he enamorado!

—¡Me he enamorado! —cantó Daniel con una sonrisa enorme dibujada en su rostro.

—¡Me enamoré! —cantaron los cinco amigos al unísono.

Daniel, Juan, Carlos, Martín y Luis tenían siete años de amistad. Ellos eran inquebrantables. Cada uno tenía una historia fuerte que contar junto con otro del grupo. Incluso hubo amor entre ellos por un tiempo. Daniel y Luis tuvieron una relación de tres años. Carlos y Juan eran amigos con derechos hasta que se aburrieron. Martín, desafortunadamente, había encontrado a cada uno de ellos teniendo sexo en distintas ocasiones. Era simplemente la suerte que lo perseguía. Se podría decir que el grupo había vivido de todo. Terceros trataban de unirse, pero nadie lograba encajar con estos cinco locos. Ellos eran una familia muy compleja. Eran tan unidos, que nada podía separarlos; o al menos eso creían ellos.

Todos estaban parados en la sala de Daniel cantando, desentonadamente, Así Fue de Isabel Pantoja. Era una noche muy divertida. Los cinco estaban abrazados mientras se mecían de izquierda a derecha siguiendo la melodía de la canción. Eran unos cantantes terribles. Cualquiera que los veía podía decir que se habían pasado de copas y no iban a estar equivocados. Pero eso no importaba porque cumplir treinta años era un evento importante para el grupo. Daniel estaba feliz. Todo era perfecto en su vida. El cumpleañero se separó de sus amigos y estos no se dieron cuenta. Siguieron cantando esa canción tan romántica de una forma muy cómica, pero, a la vez, sincera.

Daniel fue a la cocina a buscar una cerveza. Abrió la refrigeradora y sacó una lata. La abrió y salió a la sala. Luis estaba buscando en Spotify otra canción para cantar en grupo. El resto se había sentado en los muebles. Juan y Martín estaban conversando sobre cosas del trabajo y Carlos estaba revisando sus mensajes de Whatsapp.

—¡Chicos, quiero hacer un brindis! —dijo Daniel con una lata de cerveza en la mano.

Martín, Luis, Carlos y Juan agarraron sus latas y se pusieron de pie para el brindis. Nadie dijo nada esperando a que Daniel empiece con su discurso.

—Hoy quiero decirles, chicos, que ustedes son las personas más importantes de mi vida. A pesar que siempre me saquen de mis casillas y me hagan calentar, quiero confesar que ser amigo de ustedes es algo bárbaro. No lo puedo explicar con palabras. Deseo sinceramente que nuestra amistad perdure por muchos años más. Solo espero que me hayan comprado el set de lego que quería desde hace tiempo.

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Todos se rieron y dijeron “salud”. Levantaron sus latas de cerveza y Daniel dijo:

—¡Por los treinta!

—¡Por los treinta! —repitieron Martín, Luis, Carlos y Juan al mismo tiempo.

Tomaron un sorbo y se miraron fijamente. Daniel sonreía de oreja a oreja.

—¿Alguien quiere bailar Judas de la Gaga? —dijo Luis.

Daniel hizo un ruido extraño muy fuerte. Todos voltearon a verlo. La cara del agasajado estaba llena de miedo y dolor. Su ojo derecho se llenó de sangre. Parecía como si se hubiera puesto unos lentes de contacto muy reales.

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—Daniel, ¿estás bien? —dijo Martín muy asustado.

Daniel vomitó sangre como si hubieran abierto la llave de algún caño. El piso y las paredes se tiñeron de rojo oscuro y el olor que emanaba la asquerosa sustancia era nauseabundo. Sin decir palabra alguna, el festejado cayó al piso. Sin vida.

—¡Qué chucha le han hecho! —gritó Martín.


LEE LA PARTE DOS AQUÍ: https://elticherpe.com/2019/05/13/los-dulce-treinta-2/

2 comentarios sobre “Los Dulces Treinta #1

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